Carlos Zanón - Fauna Zanón: Divorciado lento
La Vanguardia - 07.07.2021
Divorciado lento

Todos tenemos un amigo o amiga que siempre estaba a punto de hacerlo y, de repente, cuando nadie lo esperaba, va y lo hace. Te llama por teléfono y te dice cosas pasadas de moda como que se miraba en el ­espejo y no se veía y que, para ­seguir sin ilusión, mejor separarse. También quiere saber si podíais quedar a cenar una noche de estas. Imposible. Ya nadie queda a cenar con amigos o amigas que, al final, lo han hecho. Eso se hacía hace diez o quince años. Le dices que te llame para la mudanza y sabes que no lo hará y, si lo hace, tú no podrás.

Sea como fuere, el divorciado lento seguirá a lo suyo. Sincerándose con otros amigos, los cuales le darán su opinión en el transcurso de una caña. Consumirá series de HBO y pisos en Idealista. Hablará con taxistas, banqueros y abogados, humedecidos los ojos cada vez que se despide de sus hijos sin que ellos sepan que igual aquella es la última vez que dormirán todos bajo un mismo techo. El divorciado lento va los sábados a Ikea y se compra un colchón y una cama, un sofá, sillas, platos, vasos y una maceta para plantas, que eso siempre luce en un hogar.