Carlos Zanón - Fauna Zanón: Y si marcan, nos abrazamos
La Vanguardia - 07.06.2020
Y si marcan, nos abrazamos

Durante muchos años el único lugar donde mi padre y yo nos encontrábamos fue el fútbol. De hecho, todo lo que hablamos él y yo que recuerde fue Barça y fue fútbol. Por este orden. De chaval esperaba los martes por la tarde y él se traía del trabajo un ejemplar de Revista Barcelonista que era el Playboy de los culés. Por toda herencia anticipada me dejó ser del Barça aunque siempre temió que me hiciera fanático. Tenía motivos. Uno había llorado más por Neeskens que por su abuelo muerto, había partido en dos el mástil de una bandera porque no le llevó al Camp Nou tal y cómo había prometido y tenía colgado un póster de Cruyff más grande que la habitación. Él tampoco fue fanático sino más bien un exadicto que sabe que a temporadas puede dejarlo. Perdimos una Liga contra el Atlético con un autogol ante la tele y casi nos pegamos. Íbamos a casa de una vecina con un marido italiano porque, al parecer, ver cómo el Leeds nos eliminaba en color, era una experiencia que un niño no debía perderse. La selección española no existía si no jugaba gente azulgrana y le había dolido más la final de Berna que pasar hambre en la posguerra. Se emocionó con todas las finales ganadas que todos tenemos en mente y en casa pintamos con la marca que anunciaba Cruyff.