Carlos Zanón - Fauna Zanón: Una cabeza en el suelo de la cocina
La Vanguardia - 06.11.2020
Una cabeza en el suelo de la cocina

Bastaba el sonido de las llaves en la cerradura. Daba igual quedarse en el rincón más escondido del patio. Hicieras lo que hicieras no eras suficiente para ella. Bastaba el sonido de las llaves de tu padre para saber que debías dejar de comer en el sofá, haber acabado los deberes y luego no hablar mientras daban las noticias o no incordiar si el Barça había perdido. En realidad, daba igual. Tu padre siempre encontraba un motivo para enfadarse y gritar. Todo empieza a cambiar el día en que te interpones entre él y tu madre.

Daba igual quedarse en el rincón más escondido del patio. Él siempre te encontraba. Tus amigos se hacían a un lado para que él te vacilara, te robara, te lanzara al suelo y te humillara. Luego, tus amigos volvían y decían que igual terminaría por cansarse. Todo empieza a cambiar cuando su victoria le cuesta un par de botones de la camisa, un puñetazo. Entonces busca a otra víctima y te deja en paz.