Carlos Zanón - Fauna Zanón: Tenemos que hablar de Juanca
La Vanguardia - 10.03.2020
Tenemos que hablar de Juanca

Tuve la fortuna de educarme en una familia igualitaria. Mi hermana y yo realizamos las mismas tareas en casa: ninguna. No hay excusa, lo sé, pero puedo atenuar el lógico reproche argumentando que en casa había un exceso de mano de obra adulta ociosa. Abuelas, abuelos, tíos y parientes deambulaban en esquijama, pijama o camisón a cualquier hora por comedor, pasillo y lavabo. Todos con su tazón de leche –los más viejos, metálico como si fueran a calentarlo en una fogata con John Wayne– y arrastrando los pies. Era una familia hecha de varias familias y, debido a eso, en ocasiones, cobijábamos a parientes lejanos que nadie sabía muy bien quiénes eran. Uno de ellos fue Juan Carlos, Juanca. Alto y de porte aristocrático, estuvo unos meses con su pijama (nunca esquijama) por casa. Hasta mucho después de su desaparición mi madre y mi padre no abrieron la discusión de quién era pariente Juanca. No hubo acuerdo al respecto. Igual ni era pariente nuestro pero bueno, le quisimos igual. Venía de Madrid y trabajaba en Renfe. Su padre era exiliado y decía añorar a su mascota, un perro (¿o era un barco?) llamado Bribón.