Carlos Zanón - Fauna Zanón: Si sales, llévate a Griezmann
La Vanguardia - 06.10.2019
Si sales, llévate a Griezmann

Ver a Griezmann en el campo con la camiseta blaugrana acongoja. Reproduce sensaciones terribles que uno creía tener superadas. Como la de estar donde no quieren que estés. A sobrar incluso molestar. A no ser uno quien debía ser (más tatuajes, más brasileño, más de aquello que fue y no fue, que se marchó pero quiso volver pero ah, no pudo ser). Le pueden a Griezmann tanto las ganas de agradar al público al que vaciló como de no hacer enfadar a Los dueños de la pelota . Un vacile al que ayudó Piqué, que tanto nos llama al orden de lo sensato como nos pide que aguantemos sus divertidísimas bromas de Colegio Mayor. Y entre una cosa y otra, Griezmann deambula sin saber si probar a meter gol y comprobar quién le viene a abrazar o pasarla a los mayores para que estos le quieran, puro Freud, oigan ustedes. Duda hasta de si recolocarse la diadema (motivo de debate helénico desde los tiempos de Alejandro Magno) o poner cara de amante incapaz de resistir otra noche sin amor al sustituirle por un Dembélé al que siempre parece que, antes de salir a cancha, le hayan escrito en un papel: “2019. Eres del Barça. Chutas a la izquierda”. Pero volviendo al galo (qué ganas de poder escribir eso sin ser guionista de Astérix), Griezmann necesita sentir que esa fiesta es también la suya y que los vestidos de la señora Rebecca le quedan bien.