Carlos Zanón - Fauna Zanón: Scarlett Tiramisú Barcelona
La Vanguardia - Lugares donde me dejaron - 05.09.2021
Scarlett Tiramisú Barcelona

En 2046, la película de Wong Kar-wai se dice que “el amor es cuestión de tiempo, antes o después del momento justo, ya no sirve”. La filmografía imparablemente romántica de dicho cineasta está plagada de amores que no llegan a ser o que, simplemente, no funcionan. Como el mío con Scarlett Johansson, por ejemplo. Si cualquiera de ustedes conoce a Scarlett puede hablarle de mí. Fingirá que no me conoce. Pero pude ser el amor de su vida. Dos veces, de hecho.

La primera fue en Roma. En Termini, al lado del Mercato Centrale, el maestro Luca Veralli era la sensación de la Gelateria Cremilla. Helados artesanales, precios estratosféricos. La avalancha de gente nos zarandeaba a un grupo de turistas de un lado a otro. El guía llevaba un paraguas rojo, era agosto y yo quería un helado. Dudé entre el tiramisú o una especial de la heladería, de avellanas y galletas típicas piamontesas que se hacía llamar biscotto di meliga . Detrás de mí estaban dos jóvenes altos y fornidos y en medio de ellos una chica menuda, con una coleta que sobresalía de una gorra que rezaba NEW YORK: sí, era ella. La miré y me miró. Nos sonreímos. Ella bajó la cabeza creyendo que yo, al reconocerla, iba a empezar a comportarme como fan pero mantuve la compostura. Me sirvieron el helado. Scarlett lo señaló preguntando en perfecto italiano: “Tiramisú?” a lo que yo contesté también en italiano: “Tiramisú”. Ella, entonces, se pidió el biscotto. Cuando se lo entregaron, se giró, y cubriéndole la espalda los dos armarios, se alejó de mi vida. Pero no por mucho tiempo. El resto del público se había percatado que allí estaba ella, y no dejaban de observarla pero nadie le pidió una foto