Carlos Zanón - Fauna Zanón: Pájaro dodo en jornada de reflexión
La Vanguardia - 28.04.2019
Pájaro dodo en jornada de reflexión

El pájaro dodo existió. No así Sir Lancelot, el Rey David o Félix Millet, todos estos seres mitológicos casi con toda seguridad. Vivía el pájaro dodo en las islas Mauricio, Océano Índico para los despistados. Emparentado con las palomas, el pájaro dodo ya no volaba, sino que iba dando saltitos aquí y allá, pensando en sus cosas de pájaro dodo. Cuando llegó el hombre a sus islas, el pájaro dodo, tan curioso como confiado, seguro que fue a recibirlo. Como nunca había visto a un hombre no supo cómo protegerse de él y en 100 años la genética no tuvo tiempo para aprender y enseñar.

Y es que en ese siglo XVI y XVII uno cazaba a un dodo casi sin querer. Ningún hombre pensó en los dodos hasta que los dodos se extinguieron cosa que sucedió en poco más de un siglo. Eran buenos tipos los dodos, nadie lo duda, del modelo más bien tontorrón. Todos hemos coincidido con un pájaro dodo en nuestra vida –escuela, trabajo, familia- y hemos ejercitado en ellos nuestra crueldad. Sin mucho reproche al final, seamos sinceros. Se reproduce a los dodo como un ave gorda y torpe pero es posible que gordos sólo lo fueran en cautividad donde los pájaros dodos se tragaban todo lo que les daban. Su peso, las alas pequeñas y un esternón insuficiente les incapacitaban para volar y escapar. Median un metro de altura y podían llegar a pesar casi 20 kg. El pájaro dodo, confiado él, no era consciente que se extinguía. Y eso que más de cien años dan para sospechar y desconfiar. Cien años o un día de reflexión si se aprovecha bien.