Carlos Zanón - Fauna Zanón: Padres e hijos
La Vanguardia - 03.07.2016
Padres e hijos

En Graceland hay un tobogán con un agujero entre ceja y ceja. Una tarde de verano, Lisa Marie se deslizó por la rampa de ese tobogán, trastabilló y aterrizó con la cara en vez de con los pies. La cría, hecha un mar de llanto, se abrió paso entre guardias de seguridad, cuidadoras y Cadillac rosas hasta dar con su padre. Este, abotargado por la ingesta de sándwich de plátano, barbitúricos y doce horas jugando al Scalextrix, fue despertado por los lloros. Cuando entendió lo que había pasado, cogió una pistola, salió al jardín y cuando la niña señaló el tobogán Elvis le metió una bala entre los ojos. Eso es un padre. No el único tipo de padre, porque hay padres para todo y padres para nada. Marlon Brando fue, a todas luces, un mal padre. No fue uno de sus mejores trabajos el lloriquear delante del tribunal que juzgaba a su hijo del asesinato de su cuñado. Un padre actor debe de ser una complicación añadida. Uno supone que las tonterías que su padre le dice en la adolescencia son, al menos, sinceras.