Carlos Zanón - Fauna Zanón: Padre FC
La Vanguardia - 06.01.2019
Padre FC

El fútbol siempre ha sido más que fútbol. Pocas veces me abrazó mi padre como cuando Zuviría marcó el gol que eliminaba al Anderlecht. Ese gol nos permitió ganar en Basilea la Recopa y a mí descubrir que alegría, abrazo y padre cabían en una misma frase. Nos abrazamos, gritamos y luego nos recompusimos como si aquello no hubiera pasado nunca. Puro western: sin mediar una palabra acordamos que no diríamos nada en casa. Yo tengo un hijo –imagino que aún lo tengo: desde año nuevo sigue en su cama– al que le gusta practicar deporte pero que le importa poco el fútbol. Quizás es que le he abrazado demasiado sin goles por medio. El poder ver todo al mismo tiempo en cualquier pantalla ha matado la estrella de la radio y el misterio del cáliz de tu equipo favorito. Uno heredaba el equipo de su padre (o al que este odiara si el padre era odioso) como se debía heredar caballo y armadura en la edad media. Heredabas la historia, las afrentas y victorias, goles en la línea, penaltis que no fueron, jugadores golferas, lesiones en la rodilla, hepatitis y traiciones imperdonables. También un algo difuso e imposible de atrapar en palabras. Lo que significaba pertenecer a ese equipo.