Carlos Zanón - Fauna Zanón: Mi hombre bueno
La Vanguardia - 19.02.2019
Mi hombre bueno

Cada uno de nosotros tiene asignado conocer a un hombre bueno. El mío se llamaba Antonio. Cuando te topas con un hombre bueno, la situación suele ser embarazosa. ¿De qué hablas con un hombre bueno? Pudiendo ser cínico, calculador o cruel ¿qué ventajas tiene ser un hombre bueno? Es difícil de saber porque los hombres buenos no suelen ser muy locuaces. Uno trata de escudriñar por qué un hombre bueno se comporta así, de esa manera tan excéntrica: sin odio, sin envidia, sin celos. Quizá por eso lleva su tiempo tranquilizarse cuando te topas con un hombre bueno. El mío, Antonio, llevaba un exagerado bigote blanco y había nacido en Tánger. Debajo de ese bigote se reía muy a menudo. Sabías que llegaba la risa porque antes le brillaban los ojillos. Podía haberme enamorado de él. Amar a un hombre bueno, algo ciertamente sospechoso.