Carlos Zanón - Fauna Zanón: Los primos
La Vanguardia - 20.08.2020
Los primos

Como suceso estacional, los primos aparecían a primeros de julio y desaparecían el 31 de agosto. Hay teorías que niegan la existencia real de los primos, es decir, que esos seres de más o menos tu edad, hijos de tíos que tampoco sabías que existieran, fueran proyecciones de tu mente o no muertos. Otras teorías indican que era gente contratada para hacerte de primo. Lo que es cierto es que los primos formaban parte de tu verano. Eran reales, en ocasiones, demasiado.

Al llegar al lugar de veraneo, aparecía una señora que decían que era prima hermana de alguien. Esta emitía sonidos guturales, se secaba las manos en un delantal y amagaba impacto inminente frenado al conjuro de “no me beses que estoy sudada”. A ella la seguían los primos. Solían ser dos o tres los primos. Raramente uno. Ello avala la teoría de la contratación por cuadrillas. Algunos no eran primos, sino amigos de tus primos que estaban por allí, pero siempre fue difícil diferenciar unos de otros. Un primo hacía de poli bueno y presumía hasta el mediodía de tener primo de ciudad y el resto del día se avergonzaba de tenerlo. También estaba el bajito, que era con quien acababas de congeniar hasta que te revelaba su secreto: tabaco, masturbación y hormiguero o todo a la vez. Podía haber un tercer elemento primo, pero era siempre irrelevante para tu verano y para el mundo en general.