Carlos Zanón - Fauna Zanón: La venganza de Asurancetúrix
La Vanguardia - 07.04.2020
La venganza de Asurancetúrix

Asurancetúrix es el bardo de la aldea de Astérix y Obélix. Por poco que se hayan sumergido en las peripecias de nuestros galos favoritos, observarán que todas las aventuras de estos acaban en un banquete al que asiste Asurancetúrix. Él es un miembro importante de la comunidad, sus vecinos le aprecian. De hecho, todo iría bien para él y para los demás si no se empeñara en amenizar el evento –cualquier evento– tocando la lira y cantando. Más que nada porque es, de tan malo, insoportable. Da igual que intenten disuadirle –por las buenas o por las malas–, él siempre lo va a intentar. Lo veíamos amordazado y maniatado mientras los jabalíes se asaban. Viviendo en una cabaña en lo alto de un árbol para no escuchar sus berridos. Casi nos habíamos olvidado de él. Pero he aquí que un buen día, un tipo se come un pangolín, una gripe muta, el Gobierno chino se lía con los números –la verdad es que contar muertos nunca ha sido su fuerte–, los gobiernos se tragan su propia propaganda y nosotros el papel higiénico y, desde balcones y pantallas de móvil, Asurancetúrix reina porque los maniatados en esta ocasión, por Tutatis, somos nosotros.