Carlos Zanón - Fauna Zanón: La suerte de leer a Zanón cuando fuimos Thunders
Blog de José Luis Ibáñez Salas - 22.03.2019
La suerte de leer a Zanón cuando fuimos Thunders

Leí Taxi, de Carlos Zanón, y creí que había sido escrita para mí. Y ahora compruebo en la maravillosa Yo fui Johnny Thunders —a la que acudí pensando que iba a encontrarme con una obra menor, de esas en las que respiramos el aprendizaje de un escritor— que Zanón escribe para la música que me habita. Yo fui Johnny Thunders es mucho más que una novela extraordinaria. No sé si sabré explicar por qué la considero una obra maestra de la narrativa actual, esa que está más ceñida a lo que le ocurre a la gente de los barrios de las ciudades donde vivimos casi todos (un barrio, “ese mundo de pequeñas cosas”).

Los personajes de Yo fui Johnny Thunders son seres humanos y al mismo tiempo seres literarios, pero en esta ocasión, a diferencia de los seres humanos de otras excelentes muestras literarias, no son profesores universitarios, neurocirujanos (que San McEwan me perdone) o políticos: son la gente de la calle, la gente de las calles de los barrios donde vive la mayoría de la gente. Son puro universo Zanón (donde aprendemos que existe un código de gente corriente que es difícil de explicar: “es sólo no fallar a tu gente”). El ámbito donde los sueños sueñan la música de los sueños. Algo así.