Carlos Zanón - Fauna Zanón: La gloria del recibo del gas
La Vanguardia - 07.05.2017
La gloria del recibo del gas

Recuerdo cuando substituí de la pared de mi habitación un póster de Johan Neeskens por uno de Rod Stewart. Un holandés en pantalón corto y tobilleras blancas por un escocés beodo con una zarpa sobre el glúteo de una señorita rubia. Cambio de guardia. Adiós deporte, hola desfase. Pero en el fondo, el mismo ansia de gloria, de éxito sin esfuerzo: jugando a los dos juegos más divertidos del mundo, el fútbol y el rock’n’roll.

Recordaba esas ganas de triunfo de gladiador y el póster de Neeskens viendo a Cristiano Ronaldo en la semifinal de la Champions. Siendo un crío, ¿cómo no desear ser un héroe en un juego en el que yo recuerdo que podía estar horas y horas jugando sin cansarme? Ser adulado, admirado, un dios en el momento justo de superar a todos e impactar, golpear, reventar, colocar, sorprender, golear. Y por supuesto, con la adolescencia pensabas en que eso conllevaba dinero, chicas y fiesta sin fin. Después de fracasar como defensa central, estrella del rock y cien cosas más he acabado siendo el insigne titular del recibo del gas de mi casa que soy ahora.