Carlos Zanón - Fauna Zanón: La democracia como forma de tortura
La Vanguardia - 10.11.2019
La democracia como forma de tortura

Sólo faltaban dos novios, unos troncos bajo los pies y siete hermanas. Cinco eran. Cinco son. Tres, cuatro quedarán. ¿Así que el fin del mundo (tal y como lo habíamos conocido) era esto? ¿Ni una invasión alienígena, ni una Puerta de Tanhausser en llamas, ni una epidemia zombi? ¿El fin de los tiempos eran Cinco Cuñados de pie en la pantalla de tu televisor? Supera eso, Stephen King.

Y tú no querías votar pero debes ir. Otra vez. Algo parecido a cuando, de crío, no querías ir a clase porque había examen y era obvio que lo suspenderías. Y tu madre te obligaba. Eran aquellas unas madres coercitivas. Algunas, mucho. No te traían coca-colas frescas o condones a las concentraciones, sino que a la mínima oportunidad te lanzaban zapatillas, refranes y frustración heteropatriarcal sin protocolo alguno. Y sí, te obligaba a ir a ese examen e ibas aun sabiendo que nada bueno iba a salir de allí. Sólo algo malo y deficiente, muy deficiente. El absoluto desastre. Si haciendo algo vas a estar peor, ¿por qué hacerlo? Pero votemos, votemos en estas elecciones. Otras más. Unas elecciones que no molan como esa fiesta a la que sabes que no has de ir y vas. Como la ex a la que no has de telefonear y telefoneas. Como ese enésimo gin-tonic que no has de pedir y pides. No hablamos de tentación, sino de inmolación. De algo que te va a sentar mal. De algo terrible. El horror, sí, el horror. La democracia como forma de tortura. Si es que ya no saben qué inventarse.