Carlos Zanón - Fauna Zanón: Gente de orden, gente de bar
La Vanguardia - 23.07.2020
Gente de orden, gente de bar

l yonqui entró en el bar visiblemente nervioso. Todos los clientes, en sus mesas, arracimados en grupos de cinco, seis, diez –todos gente de orden, todos gente de bar–, supimos que iba a haber problemas. El tipo parecía actor o quizá músico. Un despistado llegó del lavabo con su mascarilla en el codo y casi se da de bruces con él. Llegado el momento, el yonqui empezó a toser a la antigua, y se acercó de modo temerario a los camareros, muchachos también de orden, de los que uno puede fiarse: jamás los verá usted con un libro entre las manos. Optamos por ignorarle. Quizás así se cansara y se fuera.

Las patatas bravas y la nueva ronda de cervezas se repartieron. Rita me abrazó por detrás y Gerard me escupió al hablar pero estábamos tranquilos porque éramos gente de bar, ciudadanos de bien. La mesa estaba ya llena de nuestros dedos y salivazos y una de las piernas de Berta –enrojecida por seis horas en la playa de Bogatell– colocada entre las mías sin que Gerard, su novio, se diera cuenta. Todo ello auguraba una buena noche en el local oscuro y alcoholizado en el que habíamos quedado más tarde, para celebrar el fin de curso al que, con buen criterio y sin discusión alguna, por motivos sanitarios no habíamos asistido.