Carlos Zanón - Fauna Zanón: Fantasmas
La Vanguardia - 05.02.2017
Fantasmas

No hace falta ser una casa para albergar fantasmas. La frase es de la poeta Emily Dickinson. Sin ser una casa ni dejar de serlo, al parecer el interior de una portería de fútbol es un buen lugar para albergar goles fantasmas, pelotas que rebasan la línea y que son despejadas in extremis por un jugador más despierto que el resto. Espabilado, pillo, asilvestrado. Bien pensado ese tipo, el que saca la pelota de dentro, es un ser electrificado rodeado de maniquíes. Ese jugador tiene una novela en su interior. Es muy Dostoievski del mismo modo que el Roberto Baggio de rigor que falla un penalti en una final de Mundial es muy conradiano, sector Lord Jim. Guardiola y Mourinho también tienen hechuras conradianas, tipo los duelistas, esa historia de dos tenientes de húsares del ejército francés que andan retándose y combatiendo por toda Europa, allí donde se encuentren, sin saber muy bien cómo empezó la primera cuita.