Carlos Zanón - Fauna Zanón: Expediente policial Terry
La Vanguardia - 31.05.2016
Expediente policial Terry

Los perros en Barcelona son personas cuerdas, ciudadanos responsables. Pacientes peatones en semáforos, tipos que nos esperan a la puerta de tiendas y quioscos. De poder votar, los perros de mi ciudad votarían a alguien ponderado o a un soñador. Hasta discriminarían su voto para Ayuntamiento, Comunidad y Eurovisión. En mi infancia los perros eran salvajes, estaban locos o ambas cosas. Probablemente, también sus dueños. Cuando un perro se escapaba por tu puerta echaba a correr como si sólo tuviera una oportunidad –ésa– de salvar su vida, de avisar a los suyos de un secreto canino esencial. Los amos y los hijos de los amos salíamos tras el perro en cuestión, le llamábamos, le amenazábamos, corríamos tras de él, pero rara vez conseguías darle alcance. El perro solía volver cuando le daba la gana. Quizás fueran al bar y volvieran. Que es lo que hubieran hecho, de poder, muchos de sus dueños. Nadie sabía muy bien qué hacían en esas horas robadas al tiempo. Era la dimensión desconocida, un agujero negro, su particular improvisación Charlie Parker.