Carlos Zanón - Fauna Zanón: Diabólicas plazas de movilidad reducida
La Vanguardia - 25.02.2020
Diabólicas plazas de movilidad reducida

El diablo existe y, en ocasiones ocupa todo mi corazón. En esos días de posesión cojo el coche contaminante, como carne barata en locales franquicia, reciclo sin fe y considero cursis a Pablo e Irene en el mismo grado que Víctor y Ana o Sergio y Estíbaliz. De los dúos durante los días demoniacos sólo salvo a Pixie y Dixie y a los White Stripes y éstos sólo mientras creí que eran hermanos a lo Allegra y Lord Byron. Cuando el diablo campa a sus anchas por mi corazón sucede que no me puedo tomar en serio a señores y señoras mayores poniéndose en pie a cantar himnos ni a esos mismos señores sacando libros con la cercanía de Sant Jordi, padrón de influencers , youtubers y presentadores televisivos. “Fame, fame, fatal fame”, Mr. Shankly. Me encantaría una misa negra con gallinas decapitadas pero en mi barrio sólo tenemos una iglesia fea y está vacía. Así que sigo conduciendo cargándome la Amazonia, reposto, me compro un donut y me lo como allí mismo, embargado por el olor a gasolina, y al pagar con tarjeta pido el comprobante. El mal puede ser así de retorcido.