Carlos Zanón - Fauna Zanón: Devolvednos al señor Mariano
La Vanguardia - 04.12.2020
Devolvednos al señor Mariano

El señor Mariano era alguien respetado en casa. Era querido por mi yaya, por mi padre primero y por mi madre después. Era tan importante para nosotros que cuando, fruto de una fusión, lo trasladaron de oficina bancaria, mis padres solicitaron el cambio de oficina. El señor Mariano lucía siempre jerséis con rombos de Marga Confecciones. Gafas a media nariz, ni guapo ni feo ni alto ni bajo. A mi yaya, a mi padre primero y a mi madre después no les importaba hacer cola o esperar que volviera de desayunar el señor Mariano con tal de que fuera él quien les atendiera. Porque él conocía sus nombres, les preguntaba cómo iba el trabajo o si creían que fuera a llover. Se dejaba robar bolígrafos, daba efectivo sin regañar, se tomaba su tiempo buscando ese recibo de gas duplicado. Y a mi yaya, a mi padre y a mi madre después les tranquilizaba ese sonido de actualizar la cartilla de ahorros. Esa música que hubieran reconocido en cualquier sitio y circunstancia. Qué tranquilidad que giren recibos, qué paz tener dinero para pagarlos.