Carlos Zanón - Fauna Zanón: De churros y buñuelos
La Vanguardia - 01.03.2020
De churros y buñuelos

En 1899 se publicó en EE.UU. La ciudad esmeralda, un texto de L.Frank Baum con ilustraciones de W.W. Denslow, que todo el mundo conocería como El maravilloso mago de Oz. Su protagonista es Dorothy, huérfana que vive con sus tíos y con la inseparable compañía de su perro Toto . Un tornado la llevará a un país extraño gobernado por un mago que no se deja ver. Ese país estará lleno de personas diminutas, brujas tan poderosas como malvadas así como bestias antropomórficas (no, no son españoles, señor Torra). Durante sus aventuras, Dorothy hace amigos ciertamente mejorables, tipos como un hombre de hojalata que estudió en el Liceu Francès, un espantapájaros sin cerebro probablemente asesor de campaña electoral y un León que lloraba sin lágrimas, y resigue una carretera de ladrillos amarillos (sin que nadie de Ciudadanos pinte de noche con dos franjas rojas). Oz, que así se llama el misterioso mago, llega a decir en el libro: “Ordené que construyeran esta ciudad y mi palacio, y ellos lo hicieron bien y de buena gana. El país era tan verde y bonito que puse anteojos verdes a todo el mundo para que lo vieran todo verde”. La clase política quiso salvar el pellejo durante la recesión y acabó pintándose la cara de verde y de amarillo. Pero lo que quedó claro es que después de matar al Padre Ladrón, el catalanismo fue mordido por una araña radiactiva y Puigdemont entendió que ese catalanismo necesitaba un producto irresistible mientras mutaba. Estados Unidos entendió a Oz como creador de sueños, y Puigdemont entendió a una clase media necesitada de un relato épico low cost.