Carlos Zanón - Fauna Zanón: Cómo destruir a una mujer
La Vanguardia - 19.12.2017
Cómo destruir a una mujer

Diciendo tantas veces como sea necesario nena cuando nena es un aviso, un barrote, estarse en una vía sin saber y el tren y la colisión y la pierna mala otra vez o el ojo o la marca en el brazo. ¿De dónde vienes? ¿Dónde estabas? ¿Me oyes? ¿Me estás oyendo? ¿Qué haces? La casa no tiene oxígeno cuando llegas y el portazo y quién te va a querer más que yo y no me asustes, por favor. No grites. No te preocupes, lo cambio y ya está. Y es que eres tonta. No me gusta que cuando llegue no estés y el niño te necesita ¿es que no lo ves? ¿Cómo puedes ser tan egoísta con todo lo que he hecho yo por ti? ¿Quién crees que paga todo esto? Eres una princesa y las princesas no saben hacer nada porque son guapas mientras son guapas, luego, se quedan encerradas en torres oscuras y se mueren solas. ¿Quieres tú eso? Eres un absoluto desastre. ¿Te tengo que recordar todo lo que he hecho por ti? ¿Dónde estabas? Eres tonta. ¿Por qué no me coges el teléfono? ¿Ahora vas a salir? ¿Con quién? No me gustan tus amigas. Nunca me gustan tus amigas, nena. ¿Tú crees que merece la pena hacerlo? Para lo que te pagan. Tú sabrás. Grito porque te quiero y me mato si te vas y recuerda qué pierna es la mala para no volverte a caer y que las puertas de los muebles de la cocina los carga el diablo. Y es que me lo merezco.