Carlos Zanón - Fauna Zanón: Carne del ‘Super Pop’, corazón de rock’n’roll
La Vanguardia - 15.12.2018
Carne del ‘Super Pop’, corazón de rock’n’roll

Si eras un criajo te gustaban los Tequila y punto. Con un par de años más arriba, los Tequila eran un placer culpable y los negabas las veces que hiciera falta. Tus hermanos mayores se burlaban de ti y tus pegatinas del Super Pop, pero por mucho que lo intentaras, los Burning eran demasiado lumpen y blanco y negro para un póster en tu habitación. Para ellos, Tequila eran un pastiche, unos Rolling Stones en formato plegable dirigido a las adolescentes. Unas adolescentes que, eso sí, exhibían el buen gusto de contonearse antes con unos riffs Chuck Berry que con los ronroneos en falsete contra una almohada de un dúo que se llamaba Pecos. Ecos de hace cuarenta años. Los Tequila eran divertidos, sexuales y rápidos de piernas con melodías trotonas y estribillos burbujeantes. Eran tan naturales que parecían prefabricados. Lo habían copiado todo pero de una manera tan evidente y directa, que los hacía inefables. Alejo se combaba frente al micro y torcía el tobillo como Jagger, Rot lucía hasta fulares de Mr.Keef. Julián ponía cara de pocos amigos con la otra guitarra, Manolo, el batería, estaba pendiente de las primeras filas y Felipe, el bajista, llevaba gafas como tú. Los Tequila eran de dibujos animados. Salían en el programa Aplauso del sábado por la tarde y, de repente, el comedor de tu casa, la butater encendida y toda tu familia parecían la prisión de Alcatraz. También venían a firmar discos en la discoteca Yelmo, en Avinguda Borbó, y todas tus amigas iban a ver lo guapo que puede ser un rubiales argentino que tocaba la guitarra como te hubiera gustado a ti. Tú ponías cara de enterado y te quedabas unos pasos atrás, fumando y soñando que eras ellos. Pura envidia, celos de manual.