Carlos Zanón - Fauna Zanón: 3.827 pizzas después
La Vanguardia - 16.06.2020
3.827 pizzas después

Desde la década de los 30 del siglo pasado, durante la madrugada de cada 19 de enero, en el cementerio de Baltimore tenía lugar un extraño ritual. Un hombre delgado, abrigo largo y bastón de empuñadura dorada dejaba tres rosas rojas y una botella de coñac en la tumba de Edgard Allan Poe con ocasión de su aniversario. Nadie se explicaba cómo podía entrar en el cementerio cerrado ni que su identidad nunca pudiera ser desvelada. El ritual cesó en el 2009. La única persona que sabía quién era aquel tipo había muerto años antes. Uno puede imaginarse al admirador de Poe en su lecho de muerte con un último pensamiento de saber que, al fallecer él, su escritor favorito no tendría ya rosas ni coñac. El hecho de que la ofrenda cesara el año de su centenario, incrementa las sospechas de que se trate de un invento a la carta de cualquier Fundación Poe con ganas de alimentar el mito.